Septiembre, mes de prevención contra el suicidio: «Hay que hacer sentir a quien sufre que importa»
Pensar en el suicidio es el destino final al que llega una persona que, por múltiples factores, se siente atrapada por un profundo sufrimiento, sin esperanza y desconectada emocionalmente del mundo que le rodea. Los profesionales del ámbito sanitario y de emergencias están cada día en primera línea para la detección e intervención en crisis y constituyen una red de prevención crucial, pero prevenir el dolor, detectarlo desde sus inicios para evitar esa escalada, reforzar los factores de protección, mitigar los de riesgo y crear vínculos que den razones de vida es una labor que requiere de la implicación de toda la sociedad.
En el Día Internacional para la Prevención del Suicidio queremos «cambiar la narrativa» como pide la IASP, la asociación que impulsa esta jornada de concienciación a nivel social, y darle voz a otros profesionales y ciudadanos comprometidos socialmente que han logrado que la soledad de los ancianos pese mucho menos, que ofrecen a los presos una ventana de libertad a través de la cultura, que han aprendido a escuchar sin juicios a quien sufre, que tienen la mirada atenta para actuar frente a la violencia, la exclusión y la pobreza, y que saben que los cuidados mutuos son la mejor ayuda ante la vulnerabilidad, esa de la que nadie está exenta.
«Debemos pararnos a reflexionar si estamos creando a nuestro alrededor espacios de escucha reales»
-Juan Sobrino
- PREGUNTA: ¿Qué puede hacer un bibliotecario para reducir el dolor de una persona vulnerable y ofrecer esperanza?
- RESPUESTA: Las bibliotecas están en primera línea con la ciudadanía y realizan una labor de cercanía y proximidad con los usuarios que, en muchos casos, se convierten en cocreadores de los servicios bibliotecarios. Las bibliotecas públicas tejen comunidad a través de múltiples actividades de animación a la lectura que realizan con colectivos muy diversos, y ese tejido formado por el hilo de los libros nos cubre y protege a todos. En nuestro caso realizamos proyectos basados en la lectura compartida que pretenden arropar y luchar contra la soledad no deseada como: Biblioterapia para mayores, Cuentos por teléfono, Te leo para que me cuentes, Libros que saltan muros, Cuentos que hilan vidas o Leyendo con mi mejor amigo, entre otros.
- P: ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para ayudar a combatir el sufrimiento en nuestro entorno?
- R: Yo creo que lo primero que debemos hacer cada uno de nosotros es pararnos a reflexionar si estamos creando a nuestro alrededor espacios de escucha reales, sin juicios y sin miedo al dolor ajeno, si estamos dando la oportunidad de expresar el malestar, sea de la intensidad que sea, y si somos capaces de aceptarlo. Si no lo somos, aprender a hacerlo. También creo indispensable hacer sentir a los demás que nos importan de forma incondicional y les apoyaremos de la misma manera. Decía el escritor James Baldwin que «el sufrimiento tiene el número de teléfono de todos» y nunca sabemos en qué momento de la vida nos va a llamar. El dolor es inherente al ser humano pero me gusta pensar que la escucha activa, la empatía, ponerse en la piel de los demás o la educación en valores son herramientas que pueden ayudar a paliar el sufrimiento en la sociedad.
«La comunicación es nuestra mejor arma para demostrar a alguien que nos importa»
-Sonsoles, Miembro del grupo asesor de UNICEF España.
- PREGUNTA: ¿Qué puede hacer un joven por reducir el dolor de otra persona y ofrecer esperanza?
- RESPUESTA: Creo que lo más importante es hacerle saber a esa persona que no está sola. Con esto no me refiero solo a salir todas las tardes o estar todo el día hablando por teléfono, simplemente algo que puede ayudar muchísimo es escuchar. Permite a esa persona desahogarse, sacar todo aquello que le preocupe y recibir consejos de otra persona, por lo que puede ser una gran forma de transmitir esperanza y apoyo. Otra opción es hablar con gente de confianza como nuestros padres o profesores, los cuales nos pueden ayudar a decidir qué pasos tomar si tenemos dudas de cómo ayudar a nuestro amigo.
También en caso de no saber con quién hablar existen asociaciones o entidades con teléfonos a los que poder llamar de forma gratuita y así poder recibir ayuda de profesionales. Podemos buscar información sobre la salud mental en internet o libros (siempre y cuando sean fuentes fiables y seguras) para así intentar entender más a esa persona, pero hay que entender que existen un montón de problemas diferentes y cada persona es diferente, por lo que lo mejor va a ser poder comunicarnos con esa persona para saber adaptarnos perfectamente y así poder ayudar mejor.
Ante todo esto también hay que destacar que no somos expertos, la situación se nos puede ir de las manos y lo mejor es contactar con psicólogos o psiquiatras. No tenemos por qué tenerles miedo, ya que van a buscar lo mejor para nosotros. El buscar ayuda no es de cobardes, es todo lo contrario, ya que nos damos cuenta de que la situación nos sobrepasa y llega un momento en el que no podemos hacer más solos. En resumen, lo mejor que podemos hacer para ayudar a una persona es el acompañarla durante todo el proceso y tener paciencia, la comunicación es nuestra mejor arma para demostrar a alguien que nos importa y que no están solos. El dolor es necesario para sanar y tenemos que sentirlo para poder entendernos y realizar todo el proceso.
- P: ¿Qué podemos hacer cada uno en nuestro entorno más cercano?
- R: Los jóvenes vivimos en una sociedad en donde todos aparentamos tener vidas perfectas, cuerpos que cumplen cánones prácticamente imposibles y que no tenemos ningún problema, pero eso es solo una máscara que mostramos a los demás, a lo que también hay que sumarle todas las exigencias que hay sobre nosotros con los estudios, deportes, etc. Lo que causa que sintamos que no hay tiempo para abrirnos y ser nosotros mismos por el miedo a decepcionar o el qué dirán. Lo más importante es crear espacios seguros en donde cada uno nos sintamos libres de poder expresar todo aquello que sentimos y poder ser nosotros mismos sin miedo alguno en lugares cercanos (como por ejemplo la escuela, grupo de amigos o nuestro equipo de fútbol) y también aprender a escuchar, ser empáticos y a no juzgar, a lo que hay que sumar que otra cosa crucial es que nos conozcamos a nosotros mismos y poco a poco trabajamos en expresar lo que sentimos porque tampoco es algo fácil.
También creo que es muy importante aprovechar el que cada vez se hable más de la salud mental para seguir rompiendo tabúes y normalizar el pedir ayuda a profesionales. Dejemos las diferencias de lado y unámonos con las personas de nuestro entorno para visibilizar y reivindicar la importancia de la salud mental mediante por ejemplo charlas con nuestros amigos, formaciones o asociaciones. Por otro lado, creo que es importante que nuestro entorno tenga en cuenta que los problemas de salud mental pueden suceder a cualquier edad. Hay muchísimos menores que pasan por estos problemas y no podemos tratar igual a un adulto que a un niño, por lo que hay que adaptar todo el proceso de sanar a nuestra edad y en eso un gran apoyo pueden ser nuestras familias y amigos. Los niños y niñas también necesitan ayuda en la salud mental. La salud mental es algo igual de importante que la física y no podemos dejar a nadie atrás independiente de su género, poder económico, lugar de residencia, país…
Los problemas de salud mental se están llevando muchas vidas cada vez más jóvenes y todos tenemos derecho a estar bien. Me gustaría terminar diciendo a todos aquellos chicos y chicas que lo estéis pasando mal que no estáis solos, yo como joven sé que es muy complicado a veces encontrar salidas, pero si hay algo que yo he aprendido es que el dolor es algo importante para sanar y el solo luchar es demostrar que somos valientes, además es un proceso largo que no tenemos que pasar solos, estoy segura de que aunque no nos demos cuenta hay personas dispuestas a acompañarnos en todo ese proceso y pedir ayuda no está mal y no os tiene que dar vergüenza, todos la vamos a necesitar en algún momento de nuestra vida y no tiene nada de malo el apoyarse en alguien más.