Los trastornos que sufren los niños separados de sus familias en Estados Unidos
El informe abarca un período del año pasado en el que las instalaciones para albergar migrantes estaban desbordadas por la política de «tolerancia cero».
La AP obtuvo el miércoles una copia del informe antes de que fuera difundido oficialmente. Los menores, muchos de los cuales ya enfrentaban situaciones difíciles en sus países de origen o las padecieron durante su viaje al norte, exhibían más síntomas de miedo, sensación de abandono y estrés postraumático que los chicos que no fueron separados de sus padres, de acuerdo con el informe del inspector general del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Algunos lloraban inconsolablemente. Otros creían que sus padres los habían abandonado y estaban enojados y confundidos. «Otros sentían miedo o culpa y se preocupaban por el bienestar de sus padres», señala el informe.
El informe es el primer documento oficial sustancial de una dependencia del gobierno sobre el impacto que ha tenido en la salud mental de los menores la política de «tolerancia cero» del gobierno de Donald Trump, que dio lugar a la separación de familias. Se basa en entrevistas a un centenar de médicos especializados en salud mental que atendieron a los menores, pero no aborda directamente la calidad de la atención recibida por los niños.
Un segundo informe del organismo supervisor, difundido también el miércoles, indicó que miles de empleados del gobierno tuvieron acceso directo a los menores migrantes antes de completar la revisión de antecedentes y de que se les tomasen las huellas digitales, lo que es un requisito.
Un niño de unos siete u ocho años fue separado de su padre y no sabía por qué. Creía que su padre había muerto y que él correría la misma suerte. «Este niño requirió atención psiquiátrica de emergencia para atender sus trastornos mentales», declaró a los investigadores el director de un programa.
Algunos de los menores separados de sus padres mostraron síntomas físicos derivados de sus traumas mentales, según los médicos.
«Muchos decían que les dolía el pecho, aunque todo estaba bien en el plano médico. Describían síntomas típicos de un sufrimiento emocional como ‘me duele cada latido’, ‘no siento mi corazón’», dijo un médico a los investigadores.