Confirmado Ibuprofeno es el tratamiento para COVID-19
Cero dudas, es ibuprofeno el tratamiento para COVID-19
Con respecto al manejo terapéutico diré que sin importar qué tan virulento sea o de dónde venga, fabricado con malicia o naturalmente, no deja de ser un coronavirus de la cepa Beta coronavirus, misma que se caracteriza por causar procesos inflamatorios de las vías respiratorias superiores (rinofaringitis o catarro de fuerte intensidad por ser un nuevo virus para el ser humano), y solo si no se trata adecuadamente, progresará a bronquitis (inflamación de bronquios) y posteriormente a neumonía (inflamación de alvéolos y complicación en el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono).

Un médico asiático canadiense que hizo un video que circuló en redes se equivocó al decir que el COVID-19 de acuerdo con el tipo de proyecciones en su corona radiada, así se iba a adosar a las células en la mucosa nasal o en los alvéolos, esto es falso, las proyecciones de glicoproteína no tienen nada que ver, además el virus se adosa siempre donde está su puerta de entrada, esto es inicia en mucosa nasal y mucosa de la boca, y si los médicos no controlan adecuadamente la enfermedad o el paciente consulta tarde, es el proceso inflamatorio causado por la respuesta inmune el que causa el desastre.
Por tanto, primera conclusión, si no se da un buen tratamiento para la inflamación, la enfermedad avanzará y pondrá al paciente es riesgo de un colapso respiratorio, circulatorio y falla de órganos. Esto nos explica otro gran error que circuló en redes sociales subido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un diagrama donde explicaban los síntomas de la enfermedad, mostraban unos riñones y decían que la enfermedad por COVID-19 daba insuficiencia renal; error, la insuficiencia renal aguda sería a consecuencia no del virus sino del pésimo manejo del cuadro inflamatorio o las condiciones propias del paciente que ya es un paciente con elevada creatinina (ejemplo: hipertenso, diabético o enfermedad poliquística del riñón).
Por tanto, desde mi punto de vista fue y es un error de proporciones inimaginables tratar de mejorar a un paciente con enfermedad inflamatoria respiratoria por el virus COVID-19 con acetaminofén. Me queda muy claro que el uso de este medicamento inútil para desinflamar fue lo que causó miles de muertes de seres humanos en Francia, Italia, España, China y otros. Acetaminofén es analgésico (baja el dolor) y antipirético (baja la fiebre), pero nunca un buen antiinflamatorio, y en los inicios de una enfermedad puede dar la falsa sensación de ir mejorando, pero al pasar su efecto el paciente vuelve a sentirse mal, ya que no hemos desinflamado nada y solo irá empeorando.
Debo estar en desacuerdo con casi la totalidad de médicos del mundo, cuando afirman que, en las enfermedades por virus, solo se puede dar un tratamiento sintomático; error, ya que, si el médico da un antiinflamatorio, estará tratando la enfermedad per se y por ende mejorando a su paciente y salvándole la vida, ya que jamás terminaría en bronquitis o neumonía, pocas excepciones fueran los pacientes descompensados o con enfermedad crónica desde el inicio.
El uso de ibuprofeno para tratar la enfermedad inflamatoria respiratoria tiene un enorme respaldo de miles de investigaciones serias en todo el mundo.
De las informaciones más desastrosas en redes sociales que leí, fue la que decía que el uso de ibuprofeno empeoraba la enfermedad viral por aumentar de forma desmedida la réplica y esto lo comentaba una supuesta doctora después de hablar de los receptores ACE de membrana con un pobre conocimiento, ya que lo explicó mal. El ibuprofeno de ninguna manera aumenta ni la réplica viral ni la entrada del virus a la célula ni su virulencia. El ibuprofeno ocupa distintos receptores que el virus COVID-19 y trabaja aislado de este.
El ibuprofeno se une a las proteínas en sangre en un 99 %, por lo que pacientes con bajos niveles de albúmina tendrán un efecto antiinflamatorio menor y esto debemos tomarlo en cuenta (ejemplo pacientes que botan proteína por la orina y pacientes con desnutrición).
El ibuprofeno presenta alta distribución en los tejidos periféricos, como el sistema nervioso central y líquido sinovial que baña las articulaciones, por lo que es estupendo también para enfermedades como zika y chikungunya tomando en cuenta que ambas enfermedades no bajan las plaquetas y no causan sangrados. En El Salvador si a nivel de salud pública hubiesen utilizado ibuprofeno u otro antiinflamatorio no esteroideo, tendríamos menos secuelas de artritis por la respuesta inmunitaria que causa el proceso inflamatorio de las articulaciones.
El metabolismo del ibuprofeno es 90 % hepático y 10 % renal, por lo que sus efectos dañinos en el riñón con tratamientos cortos y dosis adecuadas no afectarán al riñón.
Conclusión: es estupendo utilizar ibuprofeno en el tratamiento de procesos virales inflamatorios, incluido el de COVID-19. Además, no causa dependencia, y en la mayoría de pacientes es muy bien tolerado. El único punto a no olvidar es que, en pacientes con problemas de gastritis o reflujo, tendremos que dar un protector de mucosa gastroduodenal y esofágica según el caso.
Importante serán los medicamentos que nos mejoran los síntomas como los descongestionantes, los cuales de acuerdo con cada caso pueden ser orales en pacientes previamente sanos y en presentación de spray nasal local, solo 3-4 días, en los pacientes hipertensos (podemos también valernos de un spray esteroideo), acompañados estos de los antihistamínicos, los cuales disminuirán los síntomas de la liberación de histamina por los mastocitos, ejemplo: picazón nasal, estornudos y lagrimeo.
Jamás daremos en un principio para un proceso inflamatorio de vías respiratorias superiores el lamentablemente famoso Ambroxol en jarabe, ya que su mecanismo de acción farmacológico involucra una salida de agua de los capilares de la mucosa para poder licuar el moco, por lo que un paciente presentará más moco líquido que drena por fosas nasales y por la nasofaringe, causando más irritación de garganta, por lo tanto más tos y mayor posibilidad de contagiar a otros por este aumento de las secreciones. Parte del secreto terapéutico y en sus inicios es secar la mucosa lo antes posible y disminuir la tos. El jarabe que podremos dar entonces sería un dextrometorfano que es un antitusivo eficaz y de bajo costo.
De todo este aprendizaje solo nos queda el dolor de no haber podido ayudar a nuestros hermanos en países como China, Francia, España e Italia con suficiente rapidez gracias al esfuerzo de quien sabe quiénes que masivamente destruían las indicaciones médicas correctas por las incorrectas, a una velocidad que nos dejó claro que todo esto fue, nos guste o no, una ciberguerra.
Por tanto, primera conclusión, si no se da un buen tratamiento para la inflamación, la enfermedad avanzará y pondrá al paciente es riesgo de un colapso respiratorio, circulatorio y falla de órganos. Esto nos explica otro gran error que circuló en redes sociales subido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un diagrama donde explicaban los síntomas de la enfermedad, mostraban unos riñones y decían que la enfermedad por COVID-19 daba insuficiencia renal; error, la insuficiencia renal aguda sería a consecuencia no del virus sino del pésimo manejo del cuadro inflamatorio o las condiciones propias del paciente que ya es un paciente con elevada creatinina (ejemplo: hipertenso, diabético o enfermedad poliquística del riñón).
Por tanto, desde mi punto de vista fue y es un error de proporciones inimaginables tratar de mejorar a un paciente con enfermedad inflamatoria respiratoria por el virus COVID-19 con acetaminofén. Me queda muy claro que el uso de este medicamento inútil para desinflamar fue lo que causó miles de muertes de seres humanos en Francia, Italia, España, China y otros. Acetaminofén es analgésico (baja el dolor) y antipirético (baja la fiebre), pero nunca un buen antiinflamatorio, y en los inicios de una enfermedad puede dar la falsa sensación de ir mejorando, pero al pasar su efecto el paciente vuelve a sentirse mal, ya que no hemos desinflamado nada y solo irá empeorando.
Debo estar en desacuerdo con casi la totalidad de médicos del mundo, cuando afirman que, en las enfermedades por virus, solo se puede dar un tratamiento sintomático; error, ya que, si el médico da un antiinflamatorio, estará tratando la enfermedad per se y por ende mejorando a su paciente y salvándole la vida, ya que jamás terminaría en bronquitis o neumonía, pocas excepciones fueran los pacientes descompensados o con enfermedad crónica desde el inicio.
El uso de ibuprofeno para tratar la enfermedad inflamatoria respiratoria tiene un enorme respaldo de miles de investigaciones serias en todo el mundo.
De las informaciones más desastrosas en redes sociales que leí, fue la que decía que el uso de ibuprofeno empeoraba la enfermedad viral por aumentar de forma desmedida la réplica y esto lo comentaba una supuesta doctora después de hablar de los receptores ACE de membrana con un pobre conocimiento, ya que lo explicó mal. El ibuprofeno de ninguna manera aumenta ni la réplica viral ni la entrada del virus a la célula ni su virulencia. El ibuprofeno ocupa distintos receptores que el virus COVID-19 y trabaja aislado de este.
El ibuprofeno se une a las proteínas en sangre en un 99 %, por lo que pacientes con bajos niveles de albúmina tendrán un efecto antiinflamatorio menor y esto debemos tomarlo en cuenta (ejemplo pacientes que botan proteína por la orina y pacientes con desnutrición).
El ibuprofeno presenta alta distribución en los tejidos periféricos, como el sistema nervioso central y líquido sinovial que baña las articulaciones, por lo que es estupendo también para enfermedades como zika y chikungunya tomando en cuenta que ambas enfermedades no bajan las plaquetas y no causan sangrados. En El Salvador si a nivel de salud pública hubiesen utilizado ibuprofeno u otro antiinflamatorio no esteroideo, tendríamos menos secuelas de artritis por la respuesta inmunitaria que causa el proceso inflamatorio de las articulaciones.
El metabolismo del ibuprofeno es 90 % hepático y 10 % renal, por lo que sus efectos dañinos en el riñón con tratamientos cortos y dosis adecuadas no afectarán al riñón.
Conclusión: es estupendo utilizar ibuprofeno en el tratamiento de procesos virales inflamatorios, incluido el de COVID-19. Además, no causa dependencia, y en la mayoría de pacientes es muy bien tolerado. El único punto a no olvidar es que, en pacientes con problemas de gastritis o reflujo, tendremos que dar un protector de mucosa gastroduodenal y esofágica según el caso.
Importante serán los medicamentos que nos mejoran los síntomas como los descongestionantes, los cuales de acuerdo con cada caso pueden ser orales en pacientes previamente sanos y en presentación de spray nasal local, solo 3-4 días, en los pacientes hipertensos (podemos también valernos de un spray esteroideo), acompañados estos de los antihistamínicos, los cuales disminuirán los síntomas de la liberación de histamina por los mastocitos, ejemplo: picazón nasal, estornudos y lagrimeo.
Jamás daremos en un principio para un proceso inflamatorio de vías respiratorias superiores el lamentablemente famoso Ambroxol en jarabe, ya que su mecanismo de acción farmacológico involucra una salida de agua de los capilares de la mucosa para poder licuar el moco, por lo que un paciente presentará más moco líquido que drena por fosas nasales y por la nasofaringe, causando más irritación de garganta, por lo tanto más tos y mayor posibilidad de contagiar a otros por este aumento de las secreciones. Parte del secreto terapéutico y en sus inicios es secar la mucosa lo antes posible y disminuir la tos. El jarabe que podremos dar entonces sería un dextrometorfano que es un antitusivo eficaz y de bajo costo.
De todo este aprendizaje solo nos queda el dolor de no haber podido ayudar a nuestros hermanos en países como China, Francia, España e Italia con suficiente rapidez gracias al esfuerzo de quien sabe quiénes que masivamente destruían las indicaciones médicas correctas por las incorrectas, a una velocidad que nos dejó claro que todo esto fue, nos guste o no, una ciberguerra.