La entrega de los premios más importantes de la televisión ha tenido el honor -y el infortunio- de marcar la pauta que seguirán los Óscar y los Globos de Oro.

Desinfección de sobres ante las cámaras, test de coronavirus en directo y mensajeros enfundados en escafandra para entregar los premios. La pandemia ha sido la absoluta protagonista de unos premios Emmy que han tirado de ingenio este domingo para salvar su ceremonia a distancia.

«Bienvenidos a los «Pand-Emmys», bromeaba el presentador Jimmy Kimmel al comienzo de una gala que no se tomó muy en serio y en la que la mayoría de invitados intervino desde el sofá de su casa, algunos en soledad, otros con su familia y los más lanzados celebrando fiestas frente a una webcam.