Lun. Jun 27th, 2022

La «Avenida de Moscú», que se ubica en una ciudad ucraniana, fue una de las primeras en ser atacadas al inicio de la invasión

El estudiante de arte Evgen Deviatka reclama en la avenida «Héroes de Járkov», que hasta hace poco se llamaba «Avenida de Moscú», que todas las calles de la segunda ciudad más poblada de Ucrania se despojen de las referencias al «país agresor«.

Esta gran ciudad del noreste ya cambió tres nombres de calles y derribó una estatua de Alexander Nevski, héroe medieval ruso celebrado por sus victorias militares. 
Cerca de 200 nombres de la toponimia actual están en el punto de mira.

Ubicada cerca de la frontera, Járkov fue atacada desde las primeras horas de la invasión rusa el 24 de febrero y sufrió semanas de bombardeos antes de que las tropas ucranianas recuperaran el terreno.

Pero la ciudad, que contaba con alrededor de 1,4 millones de habitantes antes de la guerra, sigue amenazada. 

«Los nombres están asociados a una nación, a un país. ¿Qué hace este país? Hemos visto lo que hace. Fuera todo lo que es ruso», dijo Larisa Vasilchenko, ingeniera de 59 años.

«Los rusos nos atacan y matan a nuestros ciudadanos. Nos hieren y nos humillan», subrayó el soldado Mikita Gavrilenko, parado ante el pedestal en el que reposaba hace unos días la estatua de Alejandro Nevski, arrancada por un camión.

Para Yuri Sidorenko, jefe de comunicaciones de Járkov, «llegó el momento y los topónimos rusos en plazas, calles o pueblos ya no figurarán en el mapa de la ciudad». 

Pero todo no es tan simple como parece y el ayuntamiento no quiere adelantarse. «Hay muchos nombres en juego, no puedo decir cuántos porque las autoridades deben discutirlos y hay que debatirlos públicamente», explicó Sidorenko.

Si bien la modificación de nombres como Avenida y/o Plaza Moscú, o bien Avenida Belgorod -ciudad rusa de donde llegó el ataque del 24 de febrero- son «evidentes», otras calles llevan nombres de artistas o escritores rusos del pasado, que no tienen nada que ver con la historia reciente o soviética.

«Hay que cambiar toda una cultura imperialista rusa. Nos impusieron su cultura, sus escritores, todo…», asegura un transeúnte, que se niega a decir su nombre.
Explicó que no tiene nada contra Alexander Pushkin, el legendario poeta ruso. 

En esta «Calle Pushkin» figuran ahora los graffitis del artista ucraniano de arte callejero Gamlet, quien la rebautizó «Calle Británica», porque Gran Bretaña es actualmente uno de los mayores partidarios de Ucrania en su guerra contra Rusia.

En la Avenida Moscú, los habitantes habían precedido al ayuntamiento y habían colocado un cartel con el nombre «Avenida Grigori Skovoroda», filósofo ucraniano del siglo XVIII.

La aplicación de geolocalización Google Maps ya cambió la identificación de la ex Avenida Moscú por «Héroes de Járkov».

«Me gusta el nombre. Desde hace tiempo que digo que hay que modificar esos nombres», comentó Yulia Butenko, artesana.

Pero el tema se complica rápidamente.

Nicolas Gogol, escritor del siglo XIX y reivindicado por ambos países, «escribió sobre Ucrania pero en ruso», reconoce

Lo mismo ocurre con el muy apreciado autor soviético Mijaíl Bulgakov, nacido en Kiev y muerto en Moscú.

En cuanto al compositor Piotr Tchaikovsky, «no hizo nada contra Ucrania pero es símbolo de la cultura rusa», mientras que el escritor Ostap Vichnia era ucraniano «¡pero prosoviético!», fulmina Julia. 

«Yo estoy preocupada por la calle Pushkin. Me gusta Pushkin. Todo es ambiguo», destaca.