Fiat lingotto: F√°brica con un circuito de pruebas en su azotea

Si nos cre√≠amos muy modernos con las¬†carreras en √≥valos, los romanos ya se divert√≠an con algo muy parecido hace miles de a√Īos.

El Circo Máximo era el lugar donde los romanos se daban cita para disfrutar de algunas pruebas, como carreras a pie, lanzamiento de peso o jabalina que luego serían imitadas por el atletismo. Pero también de carreras de caballos o de cuadrigas.

El sistema era sencillo: dos grandes explanadas separadas por una valla central conocida como espina a la que se daban vueltas. Las rectas medían cientos de metros (la del Circo Máximo de Roma se extiende 600 metros) y los aurigas, quienes se subían a las cuadrigas, eran considerados deportistas que podían alcanzar la popularidad de Fernando Alonso o Lewis Hamilton.

Las carreras de cuadrigas eran excepcionalmente peligrosas. No era raro que los carros chocaran durante la prueba lo que ponía en peligro a los aurigas que, en ocasiones, eran pisoteados o arrastrados por los caballos. Pero más allá de su peligro, las carreras eran, sobre todo, rápidas.

Y eso es algo que se ha sabido aprovechar con el paso del tiempo. Los circuitos ovalados empezaron a peraltar las curvas con el claro objetivo de que los vehículos alcanzaran su velocidad máxima sin tener que frenar a la entrada de la curva. De aquellos circos estas noches de domingo viendo la Nascar.

La estructura ha servido, m√°s all√° de la competici√≥n, como laboratorio de pruebas de los propios fabricantes. Ford, por ejemplo,¬†ha revivido un antiguo circuito belga¬†para examinar a sus veh√≠culos. Y algunas compa√Ī√≠as, como Opel, han contado y cuentan con circuitos propios como el circuito de los germanos en¬†R√ľsselheim (que se puede visitar).

Y de estos circuitos, probablemente el m√°s famoso sea el de Fiat.

Por una sencilla y evidente razón: está en el techo de sus oficinas.

Empezar la casa por el circuito

Era 1915 y Fiat viv√≠a un gran momento. La compa√Ī√≠a hab√≠a nacido al filo del siglo XIX, en 1899, en Tur√≠n. La empresa creci√≥ r√°pidamente en sus primeros a√Īos y cuando finalizaba la primera d√©cada del reci√©n estrenado siglo XX ya contaba con 2.500 empleados.

En plena expansi√≥n y reci√©n inaugurada una planta en Estados Unidos, ¬Ņa qui√©n no le va a gustar una¬†Primera Guerra Mundial¬†si es un fabricante de coches? Efectivamente, el conflicto internacional puso a trabajar a m√°ximo rendimiento a una compa√Ī√≠a que vend√≠a veh√≠culos de todo tipo, incluidos los militares.

Esto llevó a Giovani Agnelli, familia que tienen muchas otras inversiones más allá de Fiat como la Juventus de Turín, a encargar una nueva planta en su ciudad local. En el barrio de Lingotto, Fiat debía construir una nueva planta productora, junto a un edificio de oficinas y un circuito de pruebas.

Empezar la casa por el circuito

Era 1915 y Fiat viv√≠a un gran momento. La compa√Ī√≠a hab√≠a nacido al filo del siglo XIX, en 1899, en Tur√≠n. La empresa creci√≥ r√°pidamente en sus primeros a√Īos y cuando finalizaba la primera d√©cada del reci√©n estrenado siglo XX ya contaba con 2.500 empleados.

En plena expansi√≥n y reci√©n inaugurada una planta en Estados Unidos, ¬Ņa qui√©n no le va a gustar una¬†Primera Guerra Mundial¬†si es un fabricante de coches? Efectivamente, el conflicto internacional puso a trabajar a m√°ximo rendimiento a una compa√Ī√≠a que vend√≠a veh√≠culos de todo tipo, incluidos los militares.

Esto llevó a Giovani Agnelli, familia que tienen muchas otras inversiones más allá de Fiat como la Juventus de Turín, a encargar una nueva planta en su ciudad local. En el barrio de Lingotto, Fiat debía construir una nueva planta productora, junto a un edificio de oficinas y un circuito de pruebas.

Como no pod√≠a ser de otra forma, todo el edificio giraba (je) alrededor del circuito de la azotea. Su forma determin√≥ la forma del resto de su estructura, con dos enormes rampas que se retorc√≠an sobre s√≠ mismas hasta alcanzar los 30 metros de altura y lanzar a los coches a una azotea donde se llegaron a alcanzar velocidades superiores a 250 km/h, seg√ļn¬†Diariomotor.

En total, era un edificio de 100 metros de ancho cuya azotea estaba rematada por una pista de pruebas con dos enormes curvas peraltadas que sumaba un total de 1.200 metros de longitud (500 metros por cada lado).

La expansi√≥n de Fiat pronto dej√≥ peque√Īas su f√°brica y buena parte de sus nuevos modelos pasaron a plantas de reciente creaci√≥n. Pero el techo del edificio sigui√≥ albergando algunas¬†pruebas de sus modelos¬†hasta bien entrada la d√©cada de 1970. Poco a poco, eso s√≠, la construcci√≥n empez√≥ a quedarse obsoleta y finalmente se cerr√≥ su pista de pruebas en 1982.

Para reaprovechar el edificio, √©ste se renov√≥ poco despu√©s, con a√Īadidos como un helipuerto o espacios para realizar conferencias. Bajo el circuito abri√≥ un centro comercial, un hotel o galer√≠as de arte, entre otros servicios. Hoy,¬†la azotea se puede visitar¬†previo paso por Casa 500, una exposici√≥n donde se cuenta parte de la historia de la marca y del Fiat 500, y es un jard√≠n que ha reformulado la pista de pruebas.