El torneo nacional de voleibol de primera división femenino regresa!
A propósito de la interrupción del torneo de voleybol de primera división femenino les compartimos lo siguiente:
Comparativo Internacional: Cómo otras ligas gestionan las pausas por competencia nacional
1. Italia – Serie A1 Femenina
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La temporada 2024–25 se extendió prácticamente de octubre a abril, con 26 jornadas regulares seguidas de playoffs
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No se registran interrupciones prolongadas para acomodar compromisos de selecciones; el calendario está diseñado para mantener el flujo del torneo completo, lo que favorece la continuidad, el interés del público y la presencia de patrocinadores.
2. Brasil – Superliga Femenina
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El calendario nacional incluye la Superliga, la Copa Brasil (enero-febrero) y el Campeonato Sudamericano de Clubes (marzo)
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Tras esta fase, la selección nacional compite en la Nations League (junio–julio) y luego en el Campeonato Mundial (agosto–septiembre), sin que su participación implique la suspensión del campeonato local.
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Este formato asegura la actividad continua del torneo doméstico, protegiendo la inversión de patrocinadores y asegurando la exposición mediática.
3. Estados Unidos – Pro Volleyball Federation y Athletes Unlimited
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En EE. UU., las ligas profesionales femeninas como la Pro Volleyball Federation operan con estructuras cerradas (24 partidos), mientras eventos cortos como Athletes Unlimited tienen duración limitada (cinco semanas).
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Al ser proporciones diversas, estas ligas priorizan mantener su propia agenda sin interrupciones importantes, adaptándose a los movimientos internacionales de jugadoras.
Beneficios observados en estas ligas:
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Continuidad del espectáculo deportivo: evita pérdida de interés y mantiene el ritmo competitivo.
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Visibilidad sostenida para patrocinadores: garantías de presencia de marca, incluso durante ventanas internacionales.
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Estabilidad financiera: planificación que permite a clubes prever ingresos y gastos sin sorpresas.
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Compromiso emocional del público: audiencias acostumbradas a un calendario activo reaccionan mejor.
¿Qué perdería el voleibol femenino costarricense con estas pausas?
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Pérdida de patrocinadores por la falta de exposición durante la inactividad.
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Menor competitividad y desgaste del espectáculo: los equipos pierden ritmo y la afición pierde atención.
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Oportunidad desperdiciada: igualar formatos (como el de Brasil e Italia) podría fortalecer el torneo, evitar fugas de marcas y conservar la emoción deportiva.
Conclusión:
Las ligas de voleibol femenino en países como Italia y Brasil demuestran que es viable mantener torneos locales activos sin sacrificar la participación internacional. Estas estrategias favorecen la sostenibilidad del deporte, el compromiso de patrocinadores y la competencia nacional.
Costa Rica podría considerarlas como referencia para rediseñar su calendario y preservar el auge que necesita el voleibol femenino.
