Resuelven el misterio de Galileo que apoyará a predecir las tormentas solares
Un equipo internacional de investigadores acaba de resolver un misterio solar de 400 años de antigüedad. Desde que Galileo Galiei observó por primera vez la actividad magnética del Sol, los astrónomos han tratado de determinar dónde se origina este proceso, principal responsable de la gigantesca mancha que se ha formado en su superficie, y que desató las últimas tormentas solares que afectaron a nuestro planeta.
Una supercomputadora de la NASA acaba de señalar a los investigadores que el campo magnético del sol se origina a apenas 20.000 millas bajo la superficie, y no a unas 130.000, como aseguraban todas las teorías anteriores.
El nuevo descubrimiento, que acaba de publicarse en Nature, no sólo ayudará a comprender mejor los procesos dinámicos del sol, sino que serviría para pronosticar con mayor precisión las poderosas tormentas solares. Además de dejarnos ver estos días auroras boreales en escenarios tan improbables como México o España, las erupciones solares y eyecciones de masa coronal que nuestra estrella lanza hacia la Tierra pueden dañar gravemente la infraestructura eléctrica y de telecomunicaciones, incluidas las herramientas de navegación GPS, los satélites en órbita terrestre, las redes eléctricas y las comunicaciones por radio. Las de este mes de mayo desactivaron los sistemas de navegación de muchas marcas de tractores, obligando a muchos agricultores de EEUU a dejar de sembrar en plena temporada.
En 1612 Galileo empezó a documentar las manchas solares causadas por su campo magnético. Para ello se sirvió de los primeros telescopios e incluso lo hizo a simple vista. Las manchas varían aproximadamente cada 11 años. En ese tiempo, los polos magnéticos norte y sur del sol intercambian sus lugares. Ahora mismo estamos en el Ciclo Solar 25, que comenzó en diciembre de 2019 y llegará a su fin en 2030. Esa actividad magnética forma las manchas y llamaradas solares que expulsan gran cantidad de radiación a los planetas más cercanos.
Con el paso de los siglos, los astrónomos lograron importantes avances en la comprensión del proceso físico que generaba el campo magnético, llegando a la conclusión de que su dinamo tenía un origen muy profundo. Ahora un equipo de investigación dirigido por Daniel Lecoanet, profesor de ciencias de la ingeniería y matemáticas aplicadas en la Escuela de Ingeniería McCormick de Northwestern, y Geoffrey Vasil, profesor de matemáticas de la Universidad de Edimburgo, han podido ejecutar simulaciones numéricas de última generación, que tenía en cuenta por primera vez las llamas oscilaciones torsionales, un patrón cíclico de cómo fluyen el gas y el plasma dentro y alrededor del sol.
Como el sol no es sólido como la Tierra y la Luna, no gira como un solo cuerpo. Su rotación varía con la latitud. Mientras los polos giran con un período de aproximadamente 34 días, en la región ecuatorial requiere de apenas 24 días. Al igual que el campo magnético solar tiene 11 años, las oscilaciones de torsión también experimentan un ciclo de 11 años.
«Nos dio una pista para descubrir que las oscilaciones de torsión sólo se producen cerca de la superficie del sol. Nuestra hipótesis es que el ciclo magnético y las oscilaciones de torsión son manifestaciones diferentes del mismo proceso físico», afirma Lecoanet.
Los investigadores consideran como una advertencia la tormenta solar más poderosa jamás registrada, que azotó Canadá en septiembre de 1859. El denominado Evento Carrington dañó el incipiente sistema de telégrafos del país. Con suficiente antelación, los ingenieros podrían tomar medidas para evitar daños catastróficos en el futuro.
«Nos preocupa la posibilidad de que se produzcan tormentas aún más poderosas que el evento Carrington», dijo Lecoanet. «Si una tormenta de intensidad similar azotara hoy a Estados Unidos causaría daños por valor de entre 1 y 2 billones de dólares».