Un referente importante en la historia del vecino país del norte en cuanto a movimientos sociales de lucha cívica y revolución se refiere es la comunidad universitaria. En 1959, la guardia de Somoza asesinó a 4 estudiantes en León cuando estos realizaban el tradicional “Desfile de los pelones”.

La marcha dedicada a los estudiantes de primer ingreso de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) se convirtió en una movilización pacífica que exigía justicia y elecciones libre. Un convoy armado se apostó frente a ellos y abrió fuego hiriendo a cien jóvenes y asesinando a otros cuatro.

Jóvenes que protestaban frente a la Universidad de Ingeniería alzan sus manos para demostrar que no tienen armas. (Foto: El Nuevo Diario)

En 1999 con la lucha por el 6% constitucional dedicado a las universidades públicas. El entonces presidente Arnoldo Alemán se vio en una encrucijada; luchar por la estabilidad del país, calmar a los universitarios y contender políticamente contra Ortega, personaje que se aprovechó de esta lucha.

EL 23 de abril el joven Roberto González Herrera, estudiante de derecho en la UNAN, Managua fue asesinado en el banco central luego de ser atacados por la policía. Una bala de caucho le impactó en la zona abdominal y la hemorragia fue incontrolable.

Despertaron al gigante.

Luego de las manifestaciones del 19 de abril, día en que los estudiantes se tomaron sus respectivas universidades (UNI, UNA, UPOLI) para hacer presión contra el gobierno solo quedaba una universidad que parecía dormida, la UNAN, Managua.

Los estudiantes de la UNAN, Managua exigían la salida de los dirigentes de UNEN y el cese al fuego contra los universitarios.

EL 7 de mayo en un intento por aparentar una normalidad ficticia perteneciente al libreto de la maquinaria del FSLN, los estudiantes son llamados a un reingreso a clases “Con normalidad”. Los jóvenes universitarios marcharon dentro del recinto exigiendo la salida de los dirigentes de UNEN (Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua) considerado un brazo político dentro del recinto.

Desde ese día hasta el 14 de julio la UNAN y sus estudiantes emprendieron la lucha desde sus trincheras, conformaron un grupo de articulación universitaria que negociaba las garantías de los jóvenes y el cumplimiento de sus peticiones ante las autoridades de dicha universidad.

-¿Quiénes eran?

Impresionante sería decir que eran alrededor de 200 estudiantes los que defendieron el recinto durante un poco más de 2 meses. Estudiantes de geografía, geología, biología, medicina, química, contabilidad, fisioterapia, nutrición, electrónica, informática, Literatura, historia, enfermería, derecho, computación, gestión de la información, comunicación y ciencias políticas, eran algunas de las carreras que representaban los jóvenes que desde las barricadas crearon un lazo de hermandad.

Jóvenes de distintas carreras defendían el recinto universitario de los taques realizados por paramilitares.

Todos ellos con sus conocimientos apoyaron en lo que podían. Paulatinamente crearon un sistema de defensa y acción rápida, vigilancia, comunicación interna, puestos médicos, salas de atención, divulgación, logísticas y tácticas, puestos de suministros y los sistemas de vigilancia en las zonas.

Así se distribuyeron las zonas de defensa en POLISAL (sur), Portón 4 (oeste), portón 6 (noreste) y CDI- Arlen Siú (Norte), este último considerado el de mayor riesgo puesto que conecta dos principales avenidas, La pista suburbana y la avenida universitaria.

El día del ataque.

Pasada la una de la tarde del 13 de julio la barricada del “Arlen” es atacada con armas de fuego provenientes de la avenida universitaria (sector norte). La alerta es inmediata y acuden a la defensa. De ese primer contacto resulta herido Francisco Flores “El oso”. Debido a su fatal herida muere desangrado en la barricada en la que fue recibido luego de estar en el frente.

La rotonda Rigoberto es el sector colindante al «Arlen», lugar donde inició en violento ataque contra los atrincherados. (Foto posterior al desalojo)

Transcurrieron las horas, a los jóvenes les comenzaban a menguar sus fuerzas, la tensión crecía y el sol empezaba a esconderse dejando al grupo de muchachos a merced de sus verdugos. Sumado a eso la baja en las municiones de morteros. Empezaron a rodearles por los diferentes puntos de defensa haciendo imposible controlar el uso de estos.

La valiente acción que salvó a los otros.

Iniciada la noche se lleva a cabo un plan estratégico, movilizar a los demás jóvenes hacia la parroquia Divina Misericordia, una iglesia católica vecina a la universidad. La prioridad: los heridos, las mujeres y médicos. Empieza la gran hazaña bautizada como “Repliegue táctico a la Divina Misericordia”.

Tomó un poco más de tres hora mover a los jóvenes quienes empacaban algunos suministros y medicinas, así también a los heridos. Bajo la lluvia de balas de las   Ak´s, las ráfagas de la PKM y la RPK los muchachos se lograron resguardar en el templo. Los siguientes eran los que resistían el ataque.

-Un ataque cobarde.

Luego de ser desalojada la universidad, los atacantes deciden incendiar algunos lugares estratégicos para incriminar a los atrincherados, sin embargo eso no les bastó. Sabían que los muchachos estaban en la iglesia y el fuego se concentró en ese lugar.

Así quedó la iglesia luego de ser ataca con armas de alto calibre. Los estudiantes se refugiaron en ella.

En horas de la madrugada el joven Gerald Vázquez (El Chino) es asesinado de un tiro en su cabeza el cual le destrozó el cráneo.

Los intentos de sus amigos por salvarlo fueron inútiles. Era estudiante del tercer año de técnico superior en construcción y sus sueños eran “hacerle su casita a su mamá y apoyarme”, afirmó Yader Vázquez, padre del joven.

Salió el sol.

Luego de 18 horas de ataque y de una larga negociación entre el gobierno y la Iglesia Católica en conjunto a las organizaciones de defensa de los derechos humanos se logra liberar a los jóvenes el 14 de julio a eso de las 9 de la mañana.

En dos buses salieron de la iglesia hacia la Catedral Metropolitana donde fueron recibidos por sus madres y demás familiares. Sin embargo, muchos de ellos fueron llevados a casas de seguridad en distintas partes del país para evitar ser capturados por la policía.

Estudiantes sacan la bandera de su universidad luego de ser liberados en la Catedral Metropolitana (Foto: La Prensa)

A seis meses de ese episodio de terror, la impunidad por las muertes de los dos jóvenes se mantiene. 9 de ellos fueron capturados, torturados, enjuiciados y condenados a 19 años de cárcel bajo los cargos de robo, destrucción a las instituciones públicas y terrorismo.

Al menos el 75% de ellos se encuentra exiliados en otros países, principalmente en Costa Rica. En homenaje cada uno de ellos desde sus redes sociales se ha manifestado y ha dicho “La UNAN, Managua no cayó”, “Aún estamos en pie de lucha”, “No nos han derrotado”, “Somos la reserva moral de Nicaragua y el último bastión de lucha estudiantil”.

El emotivo encuentro de los jóvenes con sus familiares luego de 18 hora de terror. Principalmente eran las madres quienes les esperaban en la Catedral.

Todos ellos esperan vencer al dictador Ortega, regresar a su patria, concluir con sus carreras y apoyar en la reconstrucción económica y social de su país, mientras tanto seguirán “desde otras trincheras exigiendo justicia y libertad” y sueñan título en mano decir “A LA LIBERTAD POR LA UNIVERSIDAD”.