Aprovecha la tranquilidad de tu casa para tomarte unos minutos y practicar yoga. Es más sencillo de lo que parece, todo lo que necesitas es fuerza de voluntad.

Las posturas de yoga, también conocidas como asanas, son la base de toda rutina de yoga. Sin embargo, puedes disfrutar de los beneficios que cada una, por sí sola, también te ofrece. Si es la primera vez que lo practicarás no temas y tampoco te exijas demasiado. Practica una pose a la vez.

Es importante decir que el yoga no hace distinción de edad y si decides practicarlo prepárate para disfrutar de sus múltiples beneficios. Esta práctica milenaria fortalecerá no solo tus músculos, sino también tu concentración, circulación y respiración.

En el hinduismo, el cuerpo humano posee siete chakras (que componen nuestra conciencia y nuestro sistema nervioso), es decir, puntos o vórtices de energía que con ayuda del yoga entran en mayor armonía. Los chakras a los que hacemos referencia son chackra raíz, color rojo; sexual, naranja; plexo solar, color amarillo; cardíaco, color verde; laríngeo, color azul; del tercer ojo, violeta y corona de color blanco lavanda.

Según Kantida Devi, practicante de Bhakti y Hatha yoga del centro Souvenir Hare Krishna, el practicar yoga en estos momentos de cuarentena es importante pues mejora la salud de manera integral.

«El yoga es importante en la salud integral, física, emocional y espiritual. Hay posturas que trabaja todos los siete chakras. La postura del saltamontes y la del pez, por ejemplo, de ellas se requiere para activar los puntos de energía y mejorar la salud integral. Son puntos importantes que restablece el funcionamiento de las glándulas, a la vez regenera totalmente todo», expresó la experta a ANTENASEIS.

1. Postura del pez (Matsyasana) 
Consiste en hacer flexiones hacia atrás o “backbends”. Al practicarla estiras el cuello, aumentas la capacidad pulmonar, estiras la espalda y mejoras la postura. Con él activas el chakra de la garganta o laríngeo.

¿Cómo hacerlo?
Acuéstate boca arriba sobre tu tapete de yoga o una toalla. Luego coloca los brazos estirados y separados ligeramente del tronco, procura que tus manos estén debajo de los glúteos, tocando con las palmas el suelo.

Levanta el pecho suavemente y  echa hacia atrás la cabeza hasta apoyarla por la coronilla. Dirige los ojos hacia la parte de tu tapete más cercana a tu cabeza. Permanece en esta posición 45 segundos o 1 minuto.

Sal de esta postura levantando la cabeza mientras inhalas, estirando el cuello y dirigiendo los ojos hacia el pecho, exhala y apoya la zona lumbar en el suelo lentamente.
Haz entre 3 y 5 repeticiones.

2. Postura de saltamontes (Salabhasana) 
Favorece en tonificar los músculos, especialmente los del área abdominal. Es una posición muy buena para quemar grasa. Flexibilizas la espalda y también mejoras la postura. Es excelente aliviando los dolores de la ciática.

¿Cómo hacerlo?

Acuéstate  sobre el estómago.
Estira todo el cuerpo, los brazos deben estar hacia atrás. Respira hondo.
Mientras expulsas el aire de los pulmones, levanta la cabeza, el pecho y las piernas. Cuanto más alto, hay que hacerlo a la vez.

El área abdominal es la única que debe quedar única al suelo.
Contrae los glúteos.
Sostén la posición tanto como puedas o durante 10 o 15 segundos. Exhala y sal de esta posición lentamente.

3. Postura de cobra (Bhujangasana)
Con ella eliminas tensión y sirve para relajarte. Fortaleces la espalda y la haces más flexible, evitas los hombros caídos y mejoras la capacidad pulmonar.

¿Cómo hacerlo?
Túmbate sobre tu tapete boca abajo con los brazos ligeramente separados del cuerpo y las palmas hacia abajo también.

Realiza un ciclo de respiración 5-10-10 (inspirar durante 5 segundos, aguantar y soltar el aire en
10 segundos cada fase) para relajarte. No lo hagas por la boca, siempre por la nariz.
Las palmas de las manos deben estar al nivel de los hombros.
Estira bien las piernas y apoya el empeine de cada pie sobre el tapete.
Inhala profundo e impúlsate con los brazos para elevar el cuerpo de cintura para arriba. Estira al máximo los brazos a la vez que realizas una flexión de espalda hacia atrás. Echa hacia atrás la cabeza también. Sostén la pose por al menos 20 segundos.
Las piernas deben estar totalmente estiradas, siempre tocando el tapete o toalla sobre la que te ejercitas.

4. Postura del niño (Balasana) 
Es de las posiciones más relajantes y de descanso. Es fácil de hacer y de mantener, y puede durar todo lo que quieras. Puedes practicarlo incluso antes de dormir para un sueño más reparador. Induce a la paz y calma mental.

¿Cómo hacerlo?
Ponte de rodillas con la espalda bien recta y los ojos viendo hacia el frente.
Las piernas están pegadas, se tocan. Ahora lleva los glúteos a los talones, mientras mantienes la espalda recta y los brazos descansando a los lados.
Inclina la parte superior del cuerpo hacia el tapete y deja descansar la cabeza. Sentirás cómo las piernas tocan el pecho.

Finalmente ten los brazos en los costados, reposando sobre el tapete, y con las manos a los lados de los pies.
Aguanta así lo que estimes necesario y reposa.

5. Postura del guerrero (Virabhadrasana) 
Ganas resistencia en las piernas, es una de las posturas más completas ya que activas todo tu cuerpo y ayuda a la coordinación. Involucras los músculos del brazo, cuello, torso, brazos, piernas y cadera. Tiene tres variaciones.

¿Cómo hacerlo?

La primera Postura del Guerrero es con los brazos hacia arriba, levantando la espada.
Sitúate de pie, recto y estira la espalda. Realiza un ciclo de respiración 5-10-10 (inhalar-sostener-exhalar).
Separa los pies alrededor de  6 centímetros más o menos, eleva los brazos y estíralos. Tienen que quedar los brazos en vertical.

Luego, con cuidado, da un gran paso al frente con la pierna derecha, dejando quieta la izquierda e inclínate sobre la derecha, a modo que formes un ángulo cercano a los 90 grados. Comprueba que la rodilla está encima del tobillo. La pierna izquierda está en tensión, y con la derecha se soporta el peso. Es normal no tener totalmente apoyada la planta del pie que queda atrasado, pero trata de apoyar toda la superficie que puedas.

Mantén la espalda recta con los brazos en alto 10 segundos y vuelve a tu posición original despacio, siente cómo cada parte de tu cuerpo recupera su posición.